Como sabemos que no siempre puedes venir a nuestros conciertos pero lo estás deseando, hemos creado un nuevo apartado para que puedas disfrutar con todos los vídeos de nuestras actuaciones, ensayos u otros momentos íntimos.
Si quieres verlos sólo tienes que pinchar en el enlace de la barra lateral donde pone "Cámaras... ¡Acción!".
Como muestra, aquí te dejamos unas imágenes.
Destápanos
Jack Lemon, con faldas y peluca, tocaba el contrabajo en una orquesta de mujeres para salvar el pellejo y ahogaba sus días de vino y rosas junto a Lee Remick. ¿Qué mejor gurú puede tener un grupo cuyo objetivo es dar siempre la vuelta a la tortilla?
Fue él quien nos prestó el nombre y contagió el espíritu. Alegre, innovador, sin ataduras. Así es Jazz Lemon, a pesar del nombre, muy alejado de lo que se entiende por una banda de jazz convencional. Empezando por los componentes, nacidos en todas las décadas del siglo pasado desde los ‘40 hasta los ‘80 y a ambos lados del Atlántico. Este dato, aparentemente anecdótico, se convierte sin pretenderlo en una seña de identidad pues nos ayuda a ver la música de siempre desde diferentes puntos de vista para conseguir un nuevo sonido en temas ya escuchados. Porque aunque somos un grupo de versiones buscamos siempre los tres pies al gato para darles el toque más personal posible.
Y puestos a innovar ¿por qué no mezclar esta música con poesía? La receta del combinado surgió durante un festival en el que por casualidad coincidieron sobre el escenario los músicos con el rapsoda y decidieron unir sus caminos.“Yo creí que a mí no me gustaba el jazz y me ha encantado esta música” suele escucharse entre los asistentes cuando terminamos una actuación. Tampoco la poesía es muy popular y, sin embargo, siempre conseguimos una respuesta favorable del público. Escudriñamos entre sus sentimientos para encontrar su complicidad mediante textos y melodías que invitan tan pronto a reflexionar como a bailar.
Conscientes de esta invitación a los pies, bajamos de los teatros cuando es preciso para ofrecer animados conciertos sin poesía allá donde se nos reclama.
¿A qué esperas para escucharnos?
Fue él quien nos prestó el nombre y contagió el espíritu. Alegre, innovador, sin ataduras. Así es Jazz Lemon, a pesar del nombre, muy alejado de lo que se entiende por una banda de jazz convencional. Empezando por los componentes, nacidos en todas las décadas del siglo pasado desde los ‘40 hasta los ‘80 y a ambos lados del Atlántico. Este dato, aparentemente anecdótico, se convierte sin pretenderlo en una seña de identidad pues nos ayuda a ver la música de siempre desde diferentes puntos de vista para conseguir un nuevo sonido en temas ya escuchados. Porque aunque somos un grupo de versiones buscamos siempre los tres pies al gato para darles el toque más personal posible.
Y puestos a innovar ¿por qué no mezclar esta música con poesía? La receta del combinado surgió durante un festival en el que por casualidad coincidieron sobre el escenario los músicos con el rapsoda y decidieron unir sus caminos.“Yo creí que a mí no me gustaba el jazz y me ha encantado esta música” suele escucharse entre los asistentes cuando terminamos una actuación. Tampoco la poesía es muy popular y, sin embargo, siempre conseguimos una respuesta favorable del público. Escudriñamos entre sus sentimientos para encontrar su complicidad mediante textos y melodías que invitan tan pronto a reflexionar como a bailar.
Conscientes de esta invitación a los pies, bajamos de los teatros cuando es preciso para ofrecer animados conciertos sin poesía allá donde se nos reclama.
¿A qué esperas para escucharnos?


